Todos llegamos al mundo con un bagaje creativo espontáneo
que, en teoría, nos permitiría afrontarlo todo desde una perspectiva única,
diferente a la de los demás seres humanos y, por lo tanto, capaz de llevar a
cabo un proceso de innovación continuo en todos nuestros actos.
Sin embargo, la sociedad, para integrarnos, nos enseña
reglas de conducta y comportamientos similares a los de todos nuestros
semejantes, lo que poco a poco va minando nuestra capacidad de ser distintos y
nos va imponiendo pautas de experiencia común y de rutinas compartidas.
Parece que individuo y sociedad fueran dos conceptos
antagónicos, pero la sociedad avanza sólo gracias a la fuerza creativa de los
individuos y por eso es muy importante que éstos sean capaces de desarrollar su
potencial creativo.
Para adoptar una actitud creativa, debemos empezar
por asumir que todo es cuestión de
perspectiva y que las cosas pueden ser o parecer distintas dependiendo de
nuestro propio ángulo de visión.
Hay tres conceptos claves para desarrollar la
creatividad:
• No confiar exclusivamente en la experiencia.
• No admitir nada como único y definitivo.
• Desarrollar la imaginación a través de la producción
constante de interacciones de sus diversos elementos contextuales y de soporte.
Siguiendo estas reglas, y siendo conscientes de que la
creatividad es una actitud, podremos desarrollar nuestra creatividad hasta
límites que nunca hubiésemos sido capaces de imaginar
El emprendedor siempre ha existido, pero parece que en la actualidad, surgen más
emprendedores, no por que existan más oportunidades, sino como escapatoria a una situación difícil
de búsquedas de mejoramiento personal, familiar, comunitario, productivo o sociocultural, entre otras razones, tales como empleo por cuenta ajena o incluso, por escaparse del temido desempleo.
Emprender está bien, qué duda cabe. Dejar de depender o tener un jefe es algo con lo que
más de uno sueña. Pero, no todo lo que reluce es oro.
Cuando alguien decide emprender tiene que tener alguna
idea. Las ideas para montar algo no las facilita ni proporciona nadie. Es decir, es
trabajo tuyo pensar qué puedes hacer para poner en marcha un proyecto
propio. No se trata de enclaustrarse hasta que se te ocurra la idea del millón.
Debes asumir que existen pocas ideas del millón.
Pero también debes saber y comprender que si sabes lo que deseas hacer y puedes ser capaz de realizar, entonces podrás generar las ideas que sustancialmente pueden llevarte, si no al millón, si a una realidad posible de mejor calidad y capacidad que en la que actualmente te desenvuelves.
Ciertamente, la felicidad, por default, no es muy fácil
que se deje atrapar, y cuando lo haces, es probable que si no te enfocas en el
largo plazo, se te escurra muy rápidamente.
El primer día de colegio, nuestro primer amor, el ingreso
a la universidad, el primer trabajo, la muerte de seres queridos, la pérdida de
trabajo, son diversos puentes que hay que atravesar para conocer su anverso, la
otra cara de la moneda de la vida. Y es que el sufrimiento, la alegría, el
dolor, el placer, la adversidad y la abundancia se entrecruzan con una
facilidad y una rapidez envidiable.
Es fácil vivir en contextos de felicidad, cuando nos va
bien. El verdadero reto de aprender a gestionarnos es cuando se aparece esa
“amante inoportuna” que es la adversidad.
Muchos autores coinciden en que
nuestro gran problema es que nuestra mente viajera tiende a viajar al pasado,
para hundirse en él, cuestionándose “Que hubiese pasado si….” o viaja al
futuro, preocupándose por cosas que todavía no han sucedido y que a lo mejor ni
siquiera pasarán, lo que en psicología se traduce como ansiedad, miedo al
futuro. “Sufro por lo que no sucederá y tengo miedo de perder lo que no he
perdido” Goethe
Muchos, nos vamos al pasado, ese lastre, que es
importante solo para aprender de nuestros errores y no quedarnos en la
melancolía (la dicha de estar tristes), de preguntarnos “Si pudiese volver a
vivir, ¿Cómo me hubiese gustado planificar mi vida?”. No entiendo porque me pasa,
pero por alguna razón busco escuchar canciones que me pasaron en épocas tristes
de mi vida, y he encontrado mucha gente como yo. Es masoquismo medio raro, pero
en fin, así soy.
Maneras de evitar estar atado al pasado
Cinco maneras de soltar el pasado y evitar que nos agobie y nos limite a pensar en lo que podemos realizar en el presente para tener un mejor futuro desde ahora
1. Perdonar a los demás y perdonarse a uno mismo.
2. Mirar hacia afuera: Un pasado que siempre regresa puede
significar que nos estamos mirando demasiado el obligo: para salvar la trampa de
la autocompasión debemos desplazar la mirada de nuestro interior haca la vida
de otras personas a las que podemos ser útiles.
3. Relativizar: Darnos cuenta de que muchas otras personas
sufren y han pasado por episodios parecidos o peores que los nuestros, y los
han superado, es un motor para nuestra resiliencia. No estamos solos en el
sufrimiento.
4. Empezar de cero: Cuando nuestro pasado ha quedado
destruido por un hecho traumático, la muerte de un ser querido, una invalidez,
un divorcio o un despido, hay que replantear la vida de nuevo estableciendo
nuevos objetivos.
5. Descubre en todo final, un nuevo principio
Ir al futuro ante la adversidad
En el otro extremo están los que se van al futuro ante
las adversidades. Aquí están Cinco pasos para recuperar el presente del que hay que partir para realizar un proceso de mejoramiento de la calidad de vida que tenemos en el aquí y ahora.
1. Desactiva el miedo al futuro: La ansiedad es una emoción
negativa orientada hacia lo que sucederá. El remedio se llama aquí y ahora.
Trabaja lo diario con tenacidad.
2. Disecciona y comprende tus miedos: El miedo al futuro y a
lo desconocido es natural, pero no nos debe paralizar. Si lo peor que nos
podría ocurrir es lo que nosotros mismos imaginamos, no hay nada que temer
porque podemos calcular las reacciones.
3. Romper con el circuito del miedo: Nuestro cerebro toma
como real aquello que tememos aunque no llegue a ocurrir. Por eso, cuando
anticipamos algo lo sufrimos tanto o más que si fuera real. Para detenerlo
debemos centrarnos en el presente.
4. Cambiar los miedos irreales por los reales: Una manera de
vencer la ansiedad es restringir nuestro temor a las cosas que ya están
sucediendo y encararlas en clave de soluciones. Lo que aun no ha pasado no
existe.
5. Acógete a la espiritualidad: Un creyente ve la muerte
como el principio. La fe en una religión o escuela espiritual proporciona un
sentido y un alivio a la preocupación por el más allá.
Si hay algo que debiéramos tener bien claro es que ante
la adversidad, la mejor manera de controlarla es reconocernos y contextualizarnos firmemente en el presente.
Viajar
al pasado solo para aprender de él, y tener muy en cuenta el futuro, pero
sabiendo que será en función de lo que hagamos HOY.
La única ventaja de los
pesimistas es que adivinan su futuro y lo hacen porque si no creen en el mismo,
las cosas siempre les salen mal. A un vendedor, que desde el primer día está
seguro que no va a a llegar a su meta, llega el día 30 y por supuesto que no
llegó. Ante ello, nos queda adoptar como compañeros de camino el optimismo y la
esperanza.
Cómo tener una buena idea de lo que sabemos se tiene que realizar
Piensa en lo que quieres
Ante todo tienes que ser realista, ya que hay ideas que, aunque nos puedan atraer, sabemos que conllevan un alto riesgo, o que no son realmente realistas.
Primero, has de tener los pies en el suelo, y pensar en ti y en lo que te conviene a tí mismo/a y a los demás a tu alrededor si la realizas conforme a tu propia iniciativa y plan.
En segundo lugar, no debes dejar de evaluar y apreciar tu propia capacidad de comprometerte lo suficiente para intentar hacer realidad tu idea y llevarla a cabo, conforme a un plan bien definido que puedes elaborar.
Tercero, debes pensar también en la posibilidad de comunicarle a tu gente que es lo que vas a hacer y como lo vas a intentar realizar, buscando en esencia primero su comprensión acerca de la importancia que para ti significa hacer realidad tu idea y al mismo tiempo, con la intencionalidad de que a lo mejor alguno de estos miembros de tu familia o círculo de amigos, pudiesen sumarse a tu labor y colaborar contigo en su realización.
Cuarto debes considerar también que tienes que convocar a la gente que puede beneficiarse directa e indirectamente de la realización de tu idea para que se organicen contigo y participen de forma colaborativa y solidaria en su ejecución de principio a fin.
A veces, una lista no sirve de nada, porque hay razones que el corazón no entiende, y es mejor dejarse guiar por el corazón.
Éste es el único que no nos falla. Y en otros aspectos, no sé...necesitaría conocerlos para darte mi opinión.Las ideas claras se tienen cuando verdaderamente quieres algo y estas dispuesto a hacer todo, pero todo lo que se necesario para lograr tu objetivo y tu meta de hacerlo realidad. No hay mas...
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